La procesionaria del pino
El contacto de la oruga procesionaria con el perro se considera una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de Febrero a Mayo. Debe su nombre de «procesionaria» a que se desplaza en grupo de forma alineada a modo de procesión, aunque también se distingue su presencia por sus nidos en forma de bolsas blancas que observamos en las ramas de arbustos, arboles, hierbas altas y principalmente pinos.
El momento más peligroso para nuestros perros principalmente, y sólo ocasionalmente en gatos (ya que estos son más cautos, selectivos y menos impulsivos), es éste, en el que la hilera de orugas llama la atención de nuestras mascotas. Y es el contacto de los animales con los pelos urticantes de las mismas, sobre todo en las zonas de los belfos, boca y lengua, los que provoca una sintomatología aguda con inflamación y necrosis de las zonas en contacto. Otras lesiones menos frecuentes, pueden darse en los ojos, parpados y en las fosas nasales, al entrar en contacto con los pelos que se desprenden de los nidos y se transportan por el viento. Cuidado con los nidos que pueden ser igual de peligrosos si son manipulados por nuestros perros.
El pelo urticante de la oruga se clava primero en la piel actuando como un arpón que contiene una ampolla con la toxina que provoca la liberación de histamina y consecuentemente la reacción alérgica en el perro.










